Nahuel Cerrutti: Acerca de Wolfgang A. Mozart · Sinfonía N.º 41 «Júpiter»
La última Sinfonía de Mozart coincide con el período más dramático del músico de Salzburgo donde la miseria ha sustituido definitivamente a la pobreza.
Al respecto, es tristemente reveladora la carta, que con fecha 27 de junio de 1788, escribe a su amigo y hermano masón, el comerciante vienés Michele Puchberg:
«Honorable Hermano y querido amigo. Desde hace varios días pienso en ir a verle a la ciudad y agradecerle en persona la amistad que usted me ha demostrado. Pero en este momento no podría tan siquiera aparecer delante de usted para confesarle abiertamente que no me encuentro en situación favorable de devolverle el dinero que me ha prestado, y pedirle, además, que siga siendo paciente conmigo; y el hecho que, aunque así lo desee, con mi profundo pesar, que ni las actuales circunstancias ni usted mismo puedan ayudarme.
Pero la situación, siendo lo que es, me obliga a solicitar una ampliación de la deuda contraída. Pero, ¡Dios mío!, ¿hay alguien en quién yo pueda confiar? Tan solo en usted, querido amigo. Tal vez pueda hacerme el favor de conseguir ese dinero de alguna otra manera. Pagaría de muy buena gana los intereses acordados a quien me lo prestase, y tanto mi forma de ser como mi sueldo serían para él garantía suficiente.
...Querido hermano, lo que por encima de todo me interesa conservar, mi honor y mi crédito, perderé irremediablemente si usted no me ayuda. Por ello confío en su verdadera amistad y amor de hermano, y pido su apoyo de palabra y obra, para así recuperar el respiro, poner mis cosas en orden y, sobre todo, asegurar mi subsistencia.
No he salido casi de esta nueva casa en la que habito desde hace diez días; le quedaré agradecido si usted viene a visitarme. Trabajo más aquí que en los dos meses que viví en el anterior sitio, y dado que esta casa es mucho más cómoda, agradable y no tan cara, lo haría mucho mejor aún, si no me invadieran constantemente negros pensamientos contra los que debo luchar con toda mi voluntad.
Por siempre su amigo y hermano, W. A. Mozart».
Con todo ello, la descomunal capacidad creadora de Mozart no ha cesado de producir, por el contrario, el ritmo de trabajo es febril: el día anterior a la redacción de esa carta el músico ha concluido dos trabajos, la Sonata en Do, K. 545 y un Cuarteto, K. 546. El 28 de junio, día siguiente a la misma, termina la Sinfonía n.º 39 en Mi bemol, K. 543, y el 10 de agosto, la última de sus sinfonías, que será catalogada por Koechel con el número 551. Entre ambas, terminará también la Sonatina en Fa para violín y piano, K. 547, y la más popular entre sus sinfonías, la n.º 40 en Sol menor, K. 550.
Así como en la Sinfonía en Sol menor, Mozart consigue patentizar su dramática situación en términos musicales de perfecto equilibrio basado en el contraste, la última de sus sinfonías, con su contenida potencia, su majestuosidad, implica el triunfo de la voluntad.
Su primer Movimiento, Allegro vivace, está caracterizado por su pujante alegría no exenta de cierta tensión.
El segundo Movimiento, Andante cantabile, está construido sobre tres temas. Los violines con sordina introducen el primero de ellos, sublime en su tranquila poesía. El segundo tema impone su melancolía en tanto que el tercero reintroduce la calma inicial.
El minué no oculta cierta melancolía bajo su aspecto gracioso y juguetón.
El último Movimiento, de compleja estructura, propone cuatro temas que hacia el final se superponen en apretada síntesis; final arrollador y apoteósico, puede ser considerado como un perfecto compendio de las últimas experiencias estéticas del maestro.
La orquestación es la siguiente: 1 flauta, 2 oboes, 2 fagotes, 2 trompas, 2 trompetas, timbales y cuerda –violines primeros y segundos, violas, violonchelos y contrabajos–.
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Nota: Este texto, escrito en 1982; fue publicado en la contraportada del disco elepé y en la carpetilla del casete: Wolfgang Amadeus Mozart · Sinfonía N.º 41 en Do Mayor, K. 551, «Júpiter»; en la Colección «Doblon Serie Clásica», Dial Discos, Madrid, 1982. La interpretación estaba a cargo de la Camerata Académica del Mozarteum de Salzburgo, bajo la dirección de Bernhard Paumgartner. El mismo texto quedó posteriormente integrado en, Nahuel Cerrutti: Música en contracubierta. Sevilla, 2011; Buenos Aires, 2014; y ahora, 2026, reeditado en este blog: nahuelcerrutti.com