Nahuel Cerrutti: Acerca de Ludwig van Beethoven · Sinfonía Nº 4
No es improbable que la Cuarta Sinfonía en Si bemol mayor, Opus 60, haya sido escrita en Hungría, más precisamente, en el castillo de Martonvasar, donde Beethoven había sido invitado por sus propietarios, la familia Brunswick, a pasar el verano.
Esto ocurría en 1806, año que habría de ser especialmente prolífico para el compositor si, sobre todo, se tiene en cuenta el total fracaso que había significado el estreno, el 20 de noviembre de 1805, de la Ópera Fidelio, en la que Beethoven había invertido todo ese año y lo que ello pudiera haber influido en el ánimo del compositor.
Contemporáneos de la Cuarta Sinfonía son los tres Cuartetos Opus 59, escritos por encargo del conde Rasumovsky, y el maravilloso Concierto para violín y orquesta en Re mayor, Opus 61.
Todavía hoy se continúa investigando para tratar de determinar la posible inspiradora de esta sinfonía; hay quienes se inclinan por Thèrese de Brunswick, y quienes lo hacen por su hermana Josephine. Probablemente, el tema en sí mismo carezca de importancia.
La obra, como producto acabado y por lo tanto independiente, no parece necesitar más que de su autor como punto único de referencia. En este sentido cabría señalar que cuando Beethoven compuso su Cuarta Sinfonía, estaba ya esbozada la Sinfonía en Do menor, que se convertiría en la quinta de la serie.
El músico interrumpió su elaboración para dedicarse de lleno a esta sin duda más modesta Sinfonía en Si bemol mayor.
Estrenada en Viena en marzo de 1807, su partitura fue publicada en la misma ciudad en 1809.
La orquestación incluye: una flauta, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas, dos timbales y cuerda —violines primeros y segundos, violas, violonchelos y contrabajos—.
Sus cuatro movimientos son: I. Adagio — Allegro vivace; II. Adagio; III. Allegro vivace — Un poco meno Allegro; IV. Allegro ma non troppo.
Sin la magnificencia de las grandes sinfonías del ciclo beethoveniano —Tercera, Quinta, Sexta, Séptima y Novena—, la Sinfonía en Si bemol mayor, puede ser considerada como perfecto enlace entre anteriores y futuras tendencias; si el último movimiento remite a Haydn, el Adagio, con su carácter intimista, preanuncia con claridad el Romanticismo.
Nota: Este texto, escrito en Húmera, Pozuelo de Alarcón, 1982, fue publicado en la contraportada del disco elepé y en la carpetilla del casete, en la Colección Doblón Serie Clásica, Dial Discos, Madrid, 1982. La interpretación estaba a cargo de la Orquesta Filarmónica de Berlín, bajo la dirección de Wilhelm Furtwängler. El mismo texto quedó posteriormente integrado en, Nahuel Cerrutti: Música en contracubierta. Sevilla, 2011; Buenos Aires, 2014; y ahora, septiembre de 2026, reeditado en la sección Artículos de este blog: nahuelcerrutti.com