viernes, 20 de febrero de 2026

Giovanni Verga · Después. Traducción: Nahuel Cerrutti.

Drama íntimo

 Personajes:

María · Jacinta · Vitali · Negri · Gegina

 Terraza del palacete Negri que da a la calle. María está sentada con su bordado, aislada. Jacinta se asoma a la baranda.

I.

María. ¿Se paró aquí?

Jacinta. Sí.

María. ¿Quién es?

Jacinta. El señor Vitali.

Vitali. (Desde la calle). Buen día, señorita.

Jacinta. (Fríamente). Buen dí… (Casi yéndose).

María. ¿Te vas?

Jacinta. (Vuelve a sentarse). No.

II.

María. (A Vitali, que sobreviene). ¡Por fin!

Vitali. ¡Por fin, ahora de verdad! ¡Si supiera cuántos líos! Temía no salir nunca.

María. ¿Negocios?

Vitali. Casi.

María. ¿Graves?

Vitali. Es inútil que se lo diga, porque veo que no servirá a excusarme.

María. No es obligatorio hacerlo…

Vitali. Gracias… (Pausa). ¿Y su marido?

María. En la ciudad. ¿No lo ha visto?

Vitali. No pasé por el estudio, y tuve que dar una gran vuelta para venir aquí. ¿Llegará con el tren de las once?

María. Sí, ha telegrafiado.

Vitali. ¡Qué trabajador! Ahora que está en el campo le toca descansar en el tren…

María. Jacinta dice que son sus vacaciones.

Jacinta. (Levantándose, secamente). ¡Es tan bueno!... Y lo hace por nosotras.

Vitali. Sin duda… ¿La fuerzo a irse, señorita?

Jacinta. Estaba a punto de irme ya…

Vitali. (Riendo). Quiere decir que le debo cinco minutos y cinco palabras…

(Jacinta sale).

III.

María. (Levantándose, rápidamente, en voz baja). ¿Lo recibió?

Vitali. Sí.

María. ¿Hablaste con la portera?

Vitali. Asegura no haberte visto.

María. No es cierto. ¿Qué gana mintiendo?

Vitali. Lo que le di para que calle.

María. ¿Y callará siempre?

Vitali. Mientras le tapemos la boca…

María. ¿Y de Antonio estás seguro?

Vitali. Tanto como de la portera…

María. ¡En qué manos estamos!...

Vitali. Paciencia, y puesto que es necesario estar en las manos de algunos, mejor que sea de aquellos que pueden ser untados.

María. Del dinero… para tener cómplices… ¡Sea! ¿Quemaste la carta?

Vitali. No, esto lo harás tú misma. Aquí la tienes.

María. Discúlpame… En realidad, que más da… La portera, Antonio, el primero que pasa… ¡Es lo que hay!

Vitali. ¡Oh! ¡María!

María. (Brindándole ambas manos). No es lo que piensas… Si no te hubiera dado todo mi corazón, querría dártelo. ¿Vale?

Vitali. (Circunspecto). ¡Ten cuidado!

María. ¡Ves, te has vuelto tímido también tú!

Vitali. Tu hermana sospecha algo.

María. ¿Jacinta?

Vitali. ¿No te parece distinta?

María. ¡Todo me parece distinto!

Vitali. Pobre amor mío… ¡Qué pálida estás!

María. No he dormido.

Vitali. ¡Qué linda estás… así!…  (Intenta tomarla de las manos).

María. (Apartándose vivamente). No… ¡Él!

IV.

Negri. ¡Oh, Vitali! ¡Qué bien! (a María, dándole la mano). ¿Cómo estás?

María. Bien.

Negri. ¡Con esa cara!… (A Vitali). ¿Cuándo llegaste?

Vitali. Ahora mismo.

Negri. ¿Me buscaste en el estudio?

Vitali. …No…

Negri. Pedro te vio en la portería.

Vitali. Pasé a ver si había cartas para mí.

María. ¿Gegina no fue a la estación?

Negri. Sí, se quedó un poco detrás… ¡Un gran secreto!… ¿Y Jacinta?

María. Estaba aquí; está bien.

Negri. Bien. Ahora, hasta el lunes estoy libre. ¡Uf!

V.

Gegina. ¡Mami! Las primeras fresas… ¡Mira!…

María. ¡Oh!… ¡Y que hermosas flores!…

Vitali. ¿Son de su campo?

Negri. No, mi campo no da más que ramas.

María. (A Negri). ¡Te lo agradezco, sabes!

Negri. Para Gegina.

Gegina. No, las trajo papá para ti…

Negri. Esto no era necesario decirlo, señorita. Acércate a darle un beso al amigo Vitali.

Vitali. (Riendo). Buen día, señorita.

Gegina. ¡Oh, buen día!… (Intenta echarle los brazos al cuello).

María. (Sujetándola). Ya basta. Ahora vete donde la tía. Estás completamente exaltada.

Gegina. (Mortificada). Buen día… (Sale).

Negri. (Riendo). Discúlpame querida, no sabía que fuera un gran mal.

María. No es un gran mal…

Negri. (A Vitali). ¿Estudiaste ese caso?

Vitali. No tuve tiempo.

Negri. ¡En ocho días! ¿Qué haces con tu tiempo, chaval? Veamos, dicho en breve: separación de bienes y de persona por incompatibilidad de carácter. La culpa es del marido.

Vitali. Tenemos en contra las pruebas…

Negri. La culpa es siempre del marido, además, cuando tocan este tipo de desgracias, no se las pone en papel sellado. Basta, lo veremos juntos, ya que te quedas aquí…

Vitali. No.

Negri. ¿Cómo no? ¿No estábamos de acuerdo? ¿Qué hay de nuevo?

María. Tendrá que hacer…

Negri. ¿Te lo dijo a ti?

María. A mí, no…

Negri. Pero vamos, ¿qué hay de nuevo? ¿Por qué ponen esa cara, los dos?…

FIN

Nota · Esta traducción de la pieza teatral titulada Dopo, se publica el 20 de febrero de 2026, en la sección de Teatro de: nahuelcerrutti.com